
Inspirarse en el alambique de cobre donde se destila una bebida espirituosa para diseñar un bar con significado ulterior nada más se le podía ocurrir a Christopher Jenner, quien junto con su equipo de trabajo, se trazó en su universo imaginativo la creación del bar para la vodka holandesa Ketel One. Este proyecto ambicioso y lleno de retos, tomó la misma dedicación de su diseñador como si fuera la elaboración precisa del destilado. Las formas curvas de los destiladores quedaron marcadas en los asientos y en la estructura que sirve de bar, ofreciendo al espectador la imponente impresión de circunvalar a los bartenders que atienden a los clientes del restaurante Gilgamesh de la cosmopolita ciudad de Londres, en Chalk Farm Road.









