
El proyecto del puente peatonal y de bicicletas sobre el rÃo Brisbane en Queensland, Australia le dio nuevos brÃos a la ciudad llevándola a la vanguardia del arte, la ciencia y la tecnologÃa. Cuando el espacio público se transforma para dar vitalidad, identidad y cohesión a una ciudad, los habitantes se sienten parte de la obra. Sus necesidades se cubren, pero al mismo tiempo se crea cierto orgullo de pertenecer a la comunidad. El proyecto del puente peatonal y de bicicletas sobre el rÃo Brisbane en Queensland, Australia le dio nuevos brÃos a la ciudad llevándola a la vanguardia del arte, la ciencia y la tecnologÃa. Su conceptualización no fue al azar sino parte de la revitalización de la zona cultural de la ciudad y de otros precintos emergentes, esto en los años 90, cuando se planificaba el diseño del tribunal. Como fundamento para la conceptualización se utilizaron los principios de tensegridad de Buckminster Fuller. La solución de retos fÃsicos poco comunes — como serÃa la constricción de la navegación y la medida entre los pasos para los automóviles — se unió al espÃritu relajado y subtropical de la ciudad, dando énfasis en el movimiento fÃsico del ser humano, caminar, pedalear y llevar un estilo de vida saludable.

En el puente Kurilpa se tomaron en consideración todos los ángulos para ampliar las posibilidades de un espacio que ofreciera aires contemporáneos a la ciudad. Los arcos, tubos, vigas y suspensión parecen jugar con la personalidad citadina y crean, al mismo tiempo, junto con otros elementos del puente, los espacios públicos que dan al ojo un respiro con toque de diversidad. Se integra el precinto cultural con los habitantes y visitantes, en un puente que rompe convencionalismos. El puente es la conexión entre el hombre y su entorno, entre su necesidad individual y colectiva. Es más, conecta al hombre con su pasado, con sus ancestros que  tuvieron que desplazarse de un lugar a otro antes de establecerse, significado que se presenta en los relatos de los pueblos nativos Jagera y Turrbal.

El diseño del grupo Cox incluyó la consulta a la GalerÃa de Arte Moderno y a diferentes organizaciones comunitarias, representantes indÃgenas, en particular cuando se trataba de integrar al concepto el parque Kurilpa, entre otros.

Para la materialización del puente colaboraron estrechamente los arquitectos de Cox Rayner y el grupo de ingenieros Arup, desde principio a fin. El gobierno australiano aportó un presupuesto de $63 millones. Es entonces cuando se aprecia la eficiencia de la estructura de tensegridad, permitiendo la creación de espacios amplios para mayor disfrute visual, la incorporación de alumbrado multiprogramable y la invitación de los nativos de las culturas Jagera y Turrbal para contribuir con sus relatos.

Desde el punto de vita de la sustentabilidad, se promueve caminar y pedalear, antes del uso de los vehÃculos de motor. Este es de los pocos, si no es el único, puente peatonal con paneles solares para producir energÃa renovable a sus luminarias.

Aunque con toques ultramodernos, en el proceso de diseño y construcción se encontraron varios escollos.  Entre estos, la posición del canal de navegación que prevenÃa el descenso de la estructura hasta que se cruzara la ribera del sur del rÃo.  Sólo mediante la tensegridad se podÃa disminuir el espesor de las plataformas, lo suficiente como para que la rampa no consumiera el parque aborigen Kurilpa. Además, el diseño tenÃa que cumplir con otro reto difÃcil adicional, las vÃas del South East Freeway. Integraba una cenefa continua dentro del sistema lo que le daba mayor unidad y fuerza.

Sus espacios para ocio, arte, relajación, diversión y transporte sirven de modelo a otras ciudades que pueden integrar más aún las comunidades a su desarrollo urbano organizado.





