
En medio del desarrollo desmedido de las economías en auge, se levanta un pequeño oasis en Isla Sentosa, cerca de Singapur. La Casa Meera, también conocida como Sky Garden House, conquista su pedacito de paraíso tropical tan añorado por sus moradores. La firma de arquitectos Guz Architects, con sede en Singapur, se dio a la tarea de convertir este edén en el santuario de sus ocupantes. La Isla Sentosa tiene un área de tan sólo 500 hectáras, por lo que sus parcelas no suelen ser extensas y las construcciones pueden estar un tanto apiñadas. Parques de diversiones, hoteles de lujo y personas que buscan alejarse del ajetreo de la ciudad han ocupado rápidamente la pequeña isla, rica en exóticas fauna y flora tropical. Para proveer máxima privacidad, se construyeron muros sólidos en los lados adyacentes a los vecinos. El espacio remanente entre los muros y la casa permitió crear un exhuberante jardín interior privado que, con un estanque artificial para peces, refresca el aire de la casa a la vez que invita a la relajación y la meditación. Este patio interior, contiguo al vestíbulo, sirve como amortiguador al ruido de la calle y como un dramático recibidor que enmarca vistas al cielo. Adjunto al mismo, se encuentra además un cuarto para visitas, quienes pueden disfrutar de tan especial espacio con entrada privada incluida.
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Del lado opuesto de la casa, frente a la playa, se encuentra la piscina, la cual refresca el nivel principal de la casa y no interrumpe la vista hacia la bahía. El salón de televisión y entretenimiento, localizado en el nivel del sótano, está rodeado por cristales con vista al interior de la alberca, la cual está revestida de piedra. La luz que se cuela desde arriba y la vista del agua azul brinda un ambiente surreal distintivo de las obras de sus diseñadores. En el centro de la casa se localiza una serpenteante escalera de madera con barandilla de cristal que conecta los cuatro pisos. Sobre ella, un tragaluz la ilumina y permite que la brisa del mar circule por toda la casa y saque la humedad. Fieles a su misión de integrar y preservar el entorno natural circundante, los arquitectos utilizaron tecnologías de diseño sustentable, tanto pasivas como activas, para crear el menor impacto al ambiente sin sacrificar las comodidades modernas. Las azoteas de cada nivel se aprovecharon para crear sobre cada una de ellas un jardín y proveer a sus ocupantes acceso directo, tanto físico como visual, a áreas verdes. De esta forma, se maximizan los patios resultando en tanto o más que lo que tenía el terreno antes de construirse la casa. Esto minimiza el impacto al ambiente causado por la construcción. El efecto final del diseño es una serie de terrazas verdes con flores, palmeras, arbustos y árboles - una versión moderna y a menor escala de un jardín colgante babilónico - coronadas por un techo curvo cubierto de grama, simulando una colina. De esta forma, cada piso de la casa tiene la sensación de ser una vivienda típica de un solo nivel. Los techos verdes de la residencia tienen la ventaja de actuar como aislantes de calor para los pisos inferiores. Estos techos verdes, característicos del diseño sustentable, marcan una de las tendencias amigables con el ambiente. Todos los dormitorios conectan al exterior, ya sea mediante vistas a la bahía, como a jardines y patios mediante grandes ventanales o puertas, brindando un sentido de tranquilidad y amplitud infinitas. La transición entre los espacios interiores y el exterior es prácticamente invisible, por lo que la casa parece ser más grande de lo que es en realidad. La relación directa con el exterior hace que la residencia forme parte de su entorno. Guz Architects se distingue por inspirarse en la naturaleza y respetar el medio ambiente. Por eso, rinde homenaje al nombre de la isla en donde reside la Casa Meera. Sentosa significa paz y tranquilidad en malayo. No sorprende que los ambientes creados por las vistas y los jardines de la casa mejoren la calidad de vida de quienes la habitan al proveerles un sagrado remanso de paz.





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